Hacia el sistema de las villas vesubianas

 

Han transcurrido venticinco años desde que Massimo Troisi rodeaba su  primera película – “Ricomincio da tre ” – en San Giorgio a Cremano. La escena empezaba en el atrio de Villa Vannucchi, en aquel tiempo abandonado al degrado. Una imagen esta que nunca más volveremos a ver para Villa Vannucchi,  como para tantas otras villas vesubianas, porque nuestra ciudad en estos años ha cambiado mucho y han cambiado también los lugares y las personas, que se han dejado implicar en un procedimento de nueva calificación que es lento pero en el mismo tiempo radical.

Hace cinco años, en el prólogo de la primera edición de este volumen, escribí que “para rendir una ciudad acogedora es necesario dar a quien vive los lugares la posibilidad de entrar y salir del propio pasado”. Hoy día eso es posible porque el proyecto ya empezado de nueva calificación urbana no interesa solo las villas del siglo XVIII, sino también las calles y las plazas, devolviendo dignidad y posibilidad de vivir bien a aquellos lugares que hasta el comienzo del siglo pasado rendieron famosa la  área vesubiana conocida como “tierra de las delicias”.

Hasta hace unos años las moradas del siglo XVIII se confondían entre los otros  palacios, hoy día, paseando por la calle de la ciudad no solo nos damos cuenta de su presencia, sino gracias al programa de recuperación y valorización”Memoria Viva”, se pueden apreciar las características arquitectónicas. En los últimos años Villa Bruno, Palacio de la Cultura Vesubiana, ha llegado a ser centro de la vida cultural ciudadana y en el mismo tiempo punto de referencia para toda la área vesubiana. Es la sede del premio Massimo Troisi y de la Istitución municipal para la promoción de la cultura, es sede del bookshop Vesubio Libros, y acogerá un Museo vesubiano del vino juntos a un Centro de cultura enológica y una escuela para sommelier, un café literario con centro de culura enogastronómica y una forasteria. Villa Falanga ha sido restaurada y devuelta a la infancia: hoy acoge el taller regional de la Ciudad de los niños y de las niñas. Villa Vannucchi vuelve a vivir el esplendor de una restauración prestigiosa y en el mismo tiempo empiezan las obras para la restauración del parque y del jardín histórico, gracias a una financiación regional.

Nuestro compromiso sigue en el “volver a funcionalizar” los antiguos edificios, dandonos cuenta de lo que vive y pulsa en nuestro presente, realizando aquellos recorridos de acceso a la historia común, capaces de acompañar al ciudadanoespectador por el camino del progreso, y no por los caminos de la melancónica rivisitación de lo que fue y que ya no es. Un bien cultural es guardado si es vivivdo: este es el desafío que nos espera en los próximos años. Hacer vivir nuestras villas vesubianas y introducirlas en la red de la oferta turística, para que lleguen a ser el principal sistema de desarollo de la economía mundial.

A las personas que, con su trabajo, han realizado este opúsculo, doy las gracias mías y de la Administración Comunal: ya que, en estos años, ha representado un instrumento importante para el conocimiento y la valorización del patrimonio histórico y arquitectónico de nuestra ciudad.

 

Julio 2005

 

Ferdinando Riccardi

Alcade de San Giorgio a Cremano

 

 

 

 

 

El patrimonio monumental del siglo XVIII

 

Hos administradores de Ayuntamientos, como el nuestro de S. Giorgio, marcados desde años por una congestiòn urbanistica, de consumo de suelo con intervenciones descalificadas y pobres, tienen la tarea de encontrar soluciones después de medio siglo de derroches, de escasa cultura, de porquerías. Para una obra de este tipo hay que partir de la la historia, ya que un equilibrio entre sociedad, naturaleza y ciudad ya no exisiste. Hay que mirar a nuestro territorio, a nuestra ciudad, como a un conjunto que aún no está comprometido; en el mismo tiempo tampoco podemos volver atrás en los años y volver a hacer todo.

Para esta obra de nueva calificación que no concerne solo las piedras, sino también los hombres y la sociedad, hay que empezar desde los sitios con mayor posibilidades de transformación, desde los lugares y edificios donde hay certidumbre que las intervenciones tendrán éxito.

Las treinta villas vesubianas de San Giorgio representan uno de los recursos principales para esta acción de nueva calificación, empezando con aquellas de propiedad pública: “Villa Bruno” y “Villa Vannucchi”.

Nosotros hemos restaurado estas villas, restaurar sin utilizar habitaciones y jardines, sin pensar en la manutención, significa abandonar otra vez los edificios. Hay que individuar actividades que se puedan desarrollar en las villas que compatibles con su caracter histórico, sean capaz de producir renta.

Pues siguiendo esta dirección se han individuado unas actividades que hay que colocar en los ambientes restaurados, capaz de integrar el papel cultural de la villas con intervenciones privadas para la gestión de las actividades. En particular en Villa Bruno se ha decidido colocar un centro de cultura enogastronómica, un museo vesubiano del vino, una libreria, aunque esta ya existía, un café literario y una forasteria.

Para villa Vannucchi, en cambio, se ha pensado en unas actividades destinadas a la formación en el ámbito del espectáculo. Estas iniciativas, únicas en su género para el gran valor cultural, constituirán, juntos a las actividades de la adiacente Villa Bruno, un polo de la cultura vesubiana de gran importancia.

Pero antes de que las villas vivan en la economía de la ciudad contemporáneas, hay que vivan en el corazón de los ciudadanos.

Difundir este patrimonio cultural nuestro en las escuelas, entre los habitantes de Nápoles, a los turistas que transitan a lo largo del “ Miglio D’Oro”, que van a Ercolano y Pompeya, que suben al Vesubio.

Si los habitantes de San Giorgio sentirán como suyo este patrimonio, la acción de nueva calificación de la ciudad empezará a moverse hacia la justa dirección.

 

Julio 2005

 

Luigi Goffredi

Responsable de la junta administrativa

encargado de valorizar las casas de campo vesubianas

 

 

 

 

Las Villas Vesubianas en el siglo XVIII

 

La villa vesubiana del siglo XVIII representa el estilo arquitectónico que fue realizado bajo el reinado de Carlo III de Borbón, considerado uno de los Reyes más inovadores del siglo.

En 1734, Carlo I llegó a ser rey de las Dos Sicilias. Nápoles, después de dos siglos de vice-reinado, se hizo independiente y eso fue un estíimulo para todos los intelectuales napoletanos que juntos a los hombres de ciencia crearon las bases para el futuro desarrollo del pensamiento filosófico y para todas las artes en general.

En ámbito arquitectónico el Rey dio un fuerte impulso para la realización de palacios nobles y residencias, un ejemplo entre muchos: El Palacio Real de Caserta.

Los arquitectos Fuga, San Felice, Vaccaro, Gioffredo, y entre todos Vanvitelli, que fueron unos de los preferidos por el rey desarrollaron el estilo barroco en Nápoles.

Entre las obras arquitectónicas destacan El Palacio Real de Portici y la Villas Vesubianas del famoso “Mijo de oro”, donde el estilo Barroco encuentra su ligereza y expresiones fantásticas que superan el Rococó.

Estas residencias veraniegas, no lejos del Vesubio, representan un puente para los siguientes trabajos de Fanzago”….el estilo llamado “rocaille” encuentra estas peculiaridades, no en la opulencia y en las decoraciones, sino en una tendencia a rechazar las aún válidas formas arquitectónicas, representadas por los órdenes geométricos con un efecto aún más libre de inspiración naturalísticas.

Antes de describir las villas Vesubianas de San Giorgio a Creamano, es importante hablar de dos tipos de villas de que trataremos más adelante y que podemos dividir en villa agricola, donde la actividad agricola es evidentes, y en las Villas de Delicias o residencias veraniegas para la nobleza gracias a los anchos espacios de que disponían.

 

A leer el mapo del Duque de Noja distinguimos dos tipo de villas:

1) Villas agricolas;

Están situadas en el interno y utilizadas para la producción de comida que siempre la riqueza fertil de la tierra ofrecía.

Entre estas villas encontramos Villa Tufarelli, Villa Bonocore con la Capilla di San Miguel, Villa Marulli con la Capilla Pintor. La característica principal de este tipo de villa es la Capilla para la nobleza situada cerca del Palacio (como por ejemplo Villa Tufarelli), o bien cerca de la puerta principal y a lo largo de la calle, como en el caso de la Capilla de San Miguel cerca de la Villa Bonocore.

 

2) Villas de Delicias

La mayoría de las Villas Vesubianas pertenecen a esta categoria, que casi sempre consiste en una radical transformación del palacio que ya existía. Estas villas, generalmente estructuras complejas, se desarrollan de forma ortoganal desde la puerta de entrada hacia el atrio, el patio, los jardines y el parque acabando normalmente en el esplendor, como Villa Bruno o con un “coffeaus” como en el caso de Villa Sciroppi, con una puerta de entrada segundaria.

Gracias a esta disposición, estas construcciones se asomaban sea a la calle que a las villas más cercanas y según la disposición adquirían las características de Palacio y de Villa.

El cuerpo principal de las Villas daba directamente a la calle, pero la entrada principal estaba adornada con muchos balcones y ventanas ricos de estucos y decoraciones finas.

En origen el cuerpo principal de la villa tenía máximo dos niveles con dos alas alrededor del jardín.

En cualquier caso la estructura presenta una forma elíptica que se desarrolla a través de los ejes transversales en contraste con los ejes longitudinales, cuyas perspectivas dan la idea de distintos espacios abiertos. La escalinata de la planta baja está situada en un pasaje con forma de arco en corrispondencia de una terazza descubierta en la primera planta.

El patio, de tamaños pequeños y de típico estilo barroco, termina en una “exedra” en los ambos lados del jardín, dejando de todas formas un lado abierto por una reja adornada y cincelada.

 

 

VILLA BRUNO - Via Cavalli di Bronzo, 20

La Villa en un primer lugar aparteneció a la familia Monteleone y luego pasó a la familia Lieto que hospedaban al Arzobispo de Nápoles, el Cardenal Rufo Sicilia, que generalmente transcurría sus vacaciones en San Giorgio a Cremano. Sucesivamente fue adquirida por la familia Righetti, que edificó la famosa fundición al comienzo del siglo XIX y que vendió la propriedad a los hermanos Bruno, quienes se quedaron proprietarios hasta que el Ayuntamiento de San Giorgio a Cremano no la relevó y restauró.

Peculiaridad de esta villa son los dos bajorrelieves en bronce postizo que representan dos cabezas equinas puestas en pie derechos a los dos lados de la entrada prinicipal.

Estos elementos se han puesto como testimonio de la fusión que hubo en la fundicion adjunta a la villa, de las dos monumentales estatuas ecuestres ubicadas en Plaza Plebiscito en Nápoles que representan Carlo III y Ferdinando IV de Borbón.

Desde el portal de entrada se ve el portón que enmarca, en una perspectiva profunda, el nicho puesto al final de la finca.

Este efecto escénico ha sido posible gracias a la coincidencia del eje principal de la instalación arquitectónica con aquella prospecta que empieza con el atrio y el sucesivo vestíbulo de pasaje y que termina con el nicho barroco final. El vial lleno de luz del parque que resalta detrás del atrio estaba amueblado, con sillones de piedras puestos a los dos lados que se alternan con bases de estatuas y jarrones, para doscientos metros y más.

En el interior del jardín habían un invernadero de hierro y vidro y una exedra semicircular con estatuas. Esta última hoy ha sido remplazada por una arena puesta al exterior donde se hacen muchas distintas manifestaciones patrocinadas por el Ayuntamiento.

Siguen exisistiendo, puestas en la naturaleza, algunas de las estatuas que hace tiempo cubrían el parque y que pertenecen a la forma de la villa en el siglo XVIII,  mientras el busto que representa Jupiter está puesto en un pedestal en el vestíbulo.

En el patio que da a calle Cavalli de Bronzo, hace tiempo resaltaban dos acebos seculares que formaban una barrera ideal de arboles. Hoy, resaltan los árboles de fuste alto que por el verano, con el color morado de las flores, forma un contraste delicado con la fachada amarilla clara hace poco restaurada, dando una idea de los efectos escenográficos que se conseguían en el interior de estas estructuras también por la sabia exploracón de esencias de arboles, tal vez exóticos.

La villa, aunque en el plan tenga la misma impostación del siglo XVIII, tiene un aspecto sustancialmente neoclásico, mientras la distribución de los volúmenes ha sido cambiada por ampliaciones sucesivas.

La fachada posterior, aunque muy sencilla, guarda el amplio arco rebajado, característico del barroco y el correspondiente balcon principal desprovisto de las ornamentaciones que lo unían a la abertura de abajo.

El balconaje sinuoso, como los amplios miradores, recuerdan la voluntad de gozar de las bellezas naturales que el escenario del Vesubio ofrecía, característica importante de estas nobles casitas de campo veraniegas. El timpano final curvo enmarca un nicho elíptico en el que resalta una estatua de barro de San Gennaro bendiciendo.

En el interior de la villa la planta noble guarda, por suerte, decoraciones del siglo XIX y frescos que representan paisajes, costumbres de estas moradas, ya que se intentaba representar el ambiente externo también en los salones. Además hoy día aquí se siguen apreciando las puertas rococó.

De todas formas el elemento que hace de esta villa un caso único respecto al escenario típico de las villas vesubianas, es la presencia de la fundición.

Francesco Righetti, romano, era, de echo, el fundidor predilecto por Canova a quien en origen fueron comisionadas por Napoleone dos estatuas para la sistemación de lo que tenía que ser un foro de Bonaparte (bonapartiano).

Los conocidos acontecimientos históricos que implicaron Nápoles en los años entre el siglo XVIII y el siglo XIX, hicieron de manera que Canova volviera a Nápoles muchas veces para completar las estatuas ecuestres que al final realizó Ferdinando VII y que en 1829 fueron puestas en la Plaza Plebiscito.

Muy interesante es el esquema distributivo de la fundición y de los locales sucesivos, puestos al final de la propiedad, al esquina con la actual calle Giuseppe Guerra y hoy visibles en forma de ruinas.

El cuerpo principal,hoy desprovisto de cobertura, es de planta rectangular con el el techo sostenido por cinco arcos a todo sexto, en cuyo interior ha sido realizado, entre muchas cosas, un pozo para contener la obra monumental.

No hay que olvidar la pericia artisanal de Righetti que, a través de una técnica inovadora que se basaba en el principio de los vasos comunicantes, consiguió fundir la primera estatua realizada en 1819, en solo cinco minutos.

La razón por la que Righetti, en 1816, eligió la ciudad de San Giorgio para edificar la fundición, sucesivamente transformada por la familia Bruno en vidriera, fue la actividad de colaboración con el Marqués Cerio quien, gran admirador de Canova, intercedió de manera favorable dando la posibilidad a Righetti de instalar la estructura, a pesar de las fuertes protestas de los otros nobles que vivían allí cerca.

Todo eso explica la anomalía que representa, en el escenario del Vesubio, esta emergencia arquitectónica que es también de gran interés para la arqueologia industrial.

Las villas de San Giorgio a Cremano forman a lo largo de las antiguas callecitas una cortina continua, detrás de esa se esconde una rica articolación de los espacios destinados a la naturaleza, donde el jardín sigue el estilo de los ambientes según los gustos y el deseo del proprietario. Dejando el verdadero centro y alcanzada la plaza Massimo Troisi se baja por la “calle que lleva a la montaña”, y se encuentra la Capilla del Pintor (“largo” del Pintor).

 

 

VILLA VANNUCCHI - Corso Roma, 43/47

A lo largo de la antigua calle Teglie en 1755, Giacomo d’Aquino de Caramanico adquirió por los descendientes de Giovanni Battista Imparato, dos complejos de construcciones, un “edificio y una casita de campo a la romana” y una masería de catorce moyos en parte en forma de bosque.

La morada es una de las más imponentes de la zona vesubiana, como enseña el programa figurativo, según el proyecto del arquitecto Antonio Donnamaria, del amplio prospecto a la calle donde, un subseguirse de pilastres corintios se alterna a un doble orden de balcones, con espesas barandillas de hierro batido, sobrepasados por tímpanos curvos en las ventanas en la planta noble y desprovistos de ornamentación en la planta superior; la fachada posterior, que se abre hacia el panorama circundante se articula en una serie de arcadas, soportales, pórticos en el jardín a la italiana, proyectado en 1783 por el arquitecto Pompeo Schiantarelli y caracterizado, como se nota en el plan de Carafa, por una vial, que desde un escenario con forma de exedra,al fondo del patio, llegaba a una fuente con cuatro tinas laterales dispuestas de manera simétrica en diagonal, origen de catorce viales dispuestos radialmente que llegaban hasta el limite de la propriedad todo dispuesto según la visual prospéctica del panorama.

La “ Villas y delicias de la familia d’Aquino llamada Caramanico”, tuvo su gran esplendor en el siglo XIX, durante el reinado de Joaquín Murat, por las maravillosas fiestas que el principe Tommaso d’Aquino y su mujer Teresa Lembo, sobrina de Murat, ofrecía a los huéspedes, y se quedan memorables las fiestas “Cuando Joaquín venía aquí, claramente no podía venir sólo pero el número de aquellos que lo acompañaban era tan grande que podía ser comparado a un pueblo…Durante el tiempo de aquellas velas habían tantos helados y refrescos que verdaderamente todo era una gran fiesta.

En la segunda mitad del siglo XIX la villa fue adquirida por el conde Lorenzo Van den Henvel y en 1912 pasó a la familia Vannucchi.

La villa tiene un frontespicio tan amplio que es imposible admirarlo con una única mirada y la pequeña callecita no deja entrever el espacio más sugestivo de la fábrica que está puesta detrás, donde los cuerpos laterales esconden una galería larga sobrepuesta y toda la arquitectura se estudia en función del paisaje y de la disposición degradante del terreno.

El maravilloso jardín que está detrás, solo por extensión inferior al bosque real de Portici, hoy día sigue guardando algunos magníficos ejemplares de árboles de alcanfor y pinos y aún acebos, palmas, magnolias, dátiles, cedros, mimosas, albaricoques.

La capilla dedicada a la Imaculada. La Sacristia, el salón de música y un teatro (ex cuadra) concluyen el grande proyecto arquitectónico de esta morada gentilicia que hoy es propriedad del Ayuntamiento de San Giorgio a Cremano.

 

 

 VILLA BONOCORE - Via Alessandro Manzoni, 41

La propiedad perteneció antes a la familia Rano y luego a la familia Bonocore que hoy día está en decadencia.

La villa era una grande construcción rectangular de piedras de tufo y hoy es casi inaccesible y abandunada, ya que está puesta más internamente respeto a la calle principal.

La villa no pertenece a la Villas de Delicias, es una Villa Agricola.

Las dos terrazas en la extremidad no tienen un aspecto ligero ya que están puestas demasiado arriba. El plan original presenta la entrada de la villa del lado del Alveo San Michele una especie de sendero contiguo. Desde el exterior aún se puede admirar una “exedra” donde estaba situada la puerta de entrada de la cercana propiedad y de la Capilla dedicada a San Michele Arcangelo. Desde aquí empezaba un largo pequeño vial que lleva hacia la entrada del Palacio donde había un patio rústico donde se desenrollaban actividades agrícolas.

 

 

VILLA BORRELI - Via Bruno Buozzi, 27

La villa tiene el nombre del proprietario, Antonio Borrelli, que la adquirió en el 1877, como nos dice Gleijeses.

Este palacio presenta una fachada de estilo barroco.

Las dos ventanas tienen una estructura barroca con una decoración a forma de aspiral mientras los balcones siguen teniendo las rejas originales y graciosas de hierro forjado.

Después de la entrada encontramos un atrio bonito del siglo XVIII con frisos de yeso.

El atrio aparece más ancho al llegar a las escaleras situadas a la izquierda de la entrada.

Una de las entradas está formada por tres contrafuertes a través de los cuales se llega a un patio interno y a través de éste, en correspondencia de la primera planta, llegamos a una terraza panorámica.

A lado opuesto, a la extremidad del patio,hay una terraza sostenida por tres arcos, que separan el Palacio de una parte del jardín y hacen de manera que el patio tenga un elegante aspecto simétrico.

Además hay decoraciones de gran calidad que siguen siendo visibles como una ancha mascara del siglo XVIII situada en la entrada de la escalera y unas decoraciones en las bóveda.

 

 

VILLA CARACCIOLO DI FORINO - Via Enrico Pessina, 34

No hay huellas del plan original de construcciones de este Palacio, que el descendiente de la familia Caracciolo di Torino, donó al Instituto de geriatría y que hoy pertenece a las Pobres Hermanas de la Visitación. De la calle se puede ver el atrio con una amplia bóveda a forma de vela.

 

 

VILLA CARAFA PERCUOCO - Via Bruno Buozzi, 23

La villa perteneció a Don Pietro Maria Firrao, propietario del maravilloso palacio Firrao Bisognano en Instanbul. El palacio tuvo el nombre del último propietario: la familia Carafa Percuoco. El palacio hoy tiene un aspecto neo-clásico, pero el paln da una idea de grandeza. Además la villa es la única que se desarrolla simetricamente en ambos lados de la calle. En efecto en frente al palacio hay una ”exedra” que se adentra en un parque muy grande.

 

 

VILLA CARSANA - Via Enrico Pessina, 2

El palacio fue cosntruido por la famiglia Caracciolo di Lavello y engrandecido por la familia Caracciolo de Avellino que desarrolló la que hoy es la estructura actual.

La construcción está situada entre “ Largo dell’Arso” y Calle Pessina.

La villa se desarrolla alrededor de dos patios, el primero de estos lleva a la entrada principal situado hacia el lado más amplio de la calle.

En el lugar donde la calle se hace más estrecha está la “ Cappella dell’Addolorata” que ha sido guardada con su sacristia. La villa que perteneció a la antigua familia Caracciolo, alrededor del siglo XIX, pasó a la familia “Medici”, Principe Ottajano, y en 1899 al Duque Nicola di Sangro.

Hoy no hay comprobaciones de los grandes salones y del elíptico comedor, de la ancha terraza y de los dos pabellones semioctogonales.

El patio ha sido modificado e ya no exsiste el ancho vestíbulo.

En el centro del jardín había un largo vial llamado “caffeaus” que llevaba al pabellón. En los documentos hereditarios de 1899, el jardíin se describía como un recorrido para cavallos con muchas matas de moras selváaticas, rosaledas y otras plantas ornamentales.

 

 

VILLA CERBONE - Via Enrico Pessina, 24

La villa perteneció a la familia Cariati y fue restaurada en la primera mitad del siglo XX. A pesar de la restauración el estilo de la estructura quedó original: los vestíbulos guías hacia el amplio atrio elíptico de donde se devanan dos escalinatas simetricas. Las escalinatas llevan al segundo atrio de la planta superior, muy parecida a la planta inferior, y a través de tres puertas se entra en las habitaciones privadas.

Las murallas perimetrales son elípticas como las escaleras. Las murallas curvas siguen teniendo algo de estilo Barroco y reproducen los movimientos de las escalinatas internas; en el centro del techo del atrio hay un grande fresco del siglo XIX. Nada se queda del jardín lleno de estatuas, bustos y bancos.

 

 

VILLA COSENZA - Via Cavalli di Bronzo, 51

La propriedad fue de la famiglia Vannucchi, ahora pertenece a la famiglia Cosenza. En el siglo XIX fue completamente restaurada y nada quedó de su aspecto original, menos que los arcos y las columnas del atrio. Las decoraciones siguen manteniendose bien. Hy que destacar los vidros y los balcones que adornan los arcos del patio interno.

 

 

VILLA F. GALANTE - Via Bruno Buozzi, 17

La villa mantiene el estilo del siglo XVIII. En la calle aun hay las maravillosas obras del periodo Barroco. Los balcones de hierro forjado a veces reflejan el estilo de Vaccarini. Las escalinatas son mantenidas por arcos puestos en un lado del atrio. En la entrada, encontramos una “exedra” donde estaba situada una estatua de San Gennaro. Detrás de la villa, hay dos puequeñas torres, unos retoques y bajo de la cruz está la imagen de un Santo que ayudó a la familia durante la guerra y dos pequeñas ampollas.

 

 

VILLA G.A. GALANTE - Via Enrico Pessina, 56

La villa perteneció a Michele Lofrano y luego pasó a la familia Galante que la restauró durante el siglo pasado. La vista al patio de la terraza sigue mantenendo la estructura del siglo XVIII y hay anchas escalinatas de “piperno” que se cruzan con bóvedas que tienen forma de arco.

Gran importancia tiene la decoración de vidro en el aquitrabe de la entrada. La estructura se desarrolla alrededor de dos patios. La entrada principal lleva a la real villa, que era una de las más anchas con una grande entrada y un amplio jardín.

 

 

VILLA GIARRUSSO - Via Bruno Buozzi, 35

El palacio está en un antiguo patio cerrado en todos los lados. Cerca de la puerta principal, que es el mejor lugar de obsevación, se nota una interesante decoración de madera y dos anchos ovales Barrocos. El palacio está compuesto por dos plantas y tiene originales ventanas decoradas.

 

 

VILLA GIULIA - Via Cavalli di Bronzo, 16

Tenemos pocas informaciones de esta villa. Gleijeses dice que también esta perteneció a la familia Vannucchi. Tiene forma de “L” y en el interno también hay una preciosa escalera. El jardín es maravilloso y en el centro hay un parral en cuya cima hay una estatua del siglo XIX.

 

 

VILLA LEONE - Via Enrico Pessina, 18

La villa fue de propriedad de la familia Boerio que era también una noble familia de Nápoles y vivía en el omónimo palacio en calle Toledo. La villa es muy elegante y tiene una imponente torre que es un maravilloso belveder. Más tarde la Villa pasó a la familia Macchucca Vargas, príncipes de Casapesenna, que puso en el marmol el blasón de familia donde estaba escrito “Macchucca assì asssì Macchucca”.

Desde 1913 pertenece a la familia Leone.

La fachada neo-clásica restaurada se compone de dos niveles: la planta baja es de fresno rústico y la planta superior que tiene dos balcones, un balcón más grande en la primera planta y uno más pequeño en la segunda.

En la primera planta hay balcones redondos, probablemente pertenecen a la estructura original. Las habitaciones de la primera planta tienen una terazza panorámica y un salón muy grande con doble vista. Los tres arcos anchos, que mantienen la terraza, están intervalados por columnas hechas de ladrillos rojos. Al fondo del patio hay una estructura simétrica y más allá hay una terraza cerrada por una puerta ornada que divide el jardín de la villa. La villa tiene un aspecto monumental aunque fue modernizada en el siglo XIX.

 

 

VILLA LIGNOLA - Via G.A Galante, 85

Esta villa fue construida en 1742, probablemente por Pietro Lignola, un noble profesor de arte que fue elegido Presidente del Santo Concilio Real. La villa presenta dos patios y pertenece al género de la villa agrícola, situadas en el norte de San Giorgio a Cremano. La estructura es poliédrica y está perfeccionada. El largo prospecto presenta un movimento sencillo creado por un muro de pilastros con decoraciones Rococo, que hoy dia siguen siendo visibles en unos balcones.

Las dos entradas estan en la extremidad del Palacio y cerca del cuerpo central. La perspectiva converge en el primer balcon central enmarcados por dos pilastros y se extende hasta el final del palacio. Destacan las decoraciones de madera del portón que siguen siendo presentes. Desde la entrada izquierda es posible entrar al patio principal donde encontramos una escalinata al aire libre

 

 

VILLA MARIA - Via Bruno Buozzi 37

La entrada del palacio está situada en la estrecha curva entre Calle Pessina y Calle B. Buozzi, precisamente hacia el final de Calle Pesssina y Largo dell’Arso. La decoración del marco de la puerta es interesante porque termina en la estructura superior del balcón, siguiendo así las inflexiones barrocas.

El atrio decorado con estrellas de yeso, da hacia el jardín donde encontramos un templio, probablemente dedicado al Santo Patrón.

 

 

VILLA MARULLI - Viale Bernabò, 22

La villa fue donada al pintor Luca Giordano en 1664. Luca Giordano pasaba una temporada en esta villa, cuya entrada estaba situada hacia el final de Calle Bernabó.

En la última parte de la calle, entre las vides lozanas, aún hoy es posible encontrar unos elementos de piedra “laávica”., que decoraban el pequeño muro, hoy totalmente destruido.

Mirando hacia el panorama, hay dos palmeras altas de grande efecto escenográfico, detrás de las cuales es posible tomar la doble nivelación del terreno.

Los pocos vestigios de frescos en la antigua villa se encuentran a lo largo de las escaleras y representan la Virgen y unos Santos.

En la entrada de la propriedad en la pequeña plaza del Pittore, Girdano hizo construir para los nobles una capilla pequeña dedicada a la Virgen. La Capilla fue ampliada y restaurada en tiempos distintos y ahora ya no tiene decoraciones barrocas. En el interno en la cima del altar .hay dos cuadros pequeños que representan San Giuseppe y San Francisco de Paola atribuidos a Luca Giordano.

 

 

VILLA MARULLIER - Via Enrico Pessina, 5  

Villa Marulli es colindante con Villa Astarita, cuya entrada está en el interno del territorio de Portici. La propriedad perteneció a Emilio Marullier y desde 1904 a la familia Astarita. Probablemente perteneció también a Enrico Pessina. Huellas pequeñas de la antigua villa solo quedan en el porton principal, casi totalmente cerrado por un arco, que aún hoy presenta decoraciones de madera.

También encontramos una sencilla decoración Rococó en el gancho de la llave principal. La noble Capilla está situada a lo largo del vial, cerca del cuerpo principal de la construcción. Como corona del palacio hay trabajos neogóticos, pero la altura de la estructura nos dice que fueron adaptados a apartamentos modernos desde hace un siglo.

 

 

VILLA MENALE - Via Enrico Pessina, 57

Las pocas huellas de la villa Barroca pertenecen a una restructuración del siglo XIX, que eliminó el jardín y la “exedra” en el patio.

 

 

VILLA OLIMPIA - Via Enrico Pessina,  73

En el interno del palacio actual aún podemos encontar vestigios de la antigua villa del siglo XVIII. Es un palacio de piedra con un balcón que se asoma al jardín En el lugar donde hoy sigue siendo visibile un medallón de barro que representa la imagen de San Gennaro, tenía que exisistir una terraza.

 

 

VILLA PIGNATELLI DI MONTECALVO - Largo arso, 1

La princesa Emanuela Caracciolo Pignatelli, duquesa de Montecalvo, construyó el palacio y donó a la ciudad la estatua del patrón San Giorgio con la iglesia de Santa Maria del Principio.

Cuando murió, el palacio pasó a Emiddio Mele. Cuando la villa volvió de propiedad de la familia Pignatelli, la propriedad fue dividida entre los hermanos Carlo y Paolo al final del siglo XIX. Paolo, que era el más joven, tuvo la pequeña Capilla y el otro los palacios de los cuales restauró la parte rústica de la villa que era costumbre alquilar. La villa es una de la más grandes y fue proyectada por San Felice, cuyos trabajos en forma de diamante podemos ver en la parte baja del palacio, muy parecido a Palacio Serra de Cassano.

La parte baja del palacio presenta dos filas de balcones situadas entre pilastros muy grandes. En el centro, encima de la puerta de entrada, hay un balcón monumental con elegantes decoraciones. Esta arquitectura efectivamente refleja el estilo barroco y dona ligereza a las estables murallas. El atrio es un amplio espacio octagonal. Cerca de las murallas segundarias hay cuatro balcones y debajo de los mismos hay bancos de “piperno”.En el patio hay dos escalinatas y a través de estas se llega a una terraza panorámica de la primera planta donde hay un salón Elíptico grande y céntrico. Cerca de la misma villa aún exisiste el

oratorio particular dedicado a la Virgen Maria.

 

 

VILLA PIZZICATO - Via Pittore, 70

Este palacio está en decadencia a causa de las modernas restauraciones sufridas por el palacio. Pertenecen al siglo XVIII dos antiguas murallas de “piperno”, de las cuales aún tenemos una sección de una “exedra” que lleva al jardíin, donde se han construido apartamentos modernos.

Siguen existiendo unas decoraciones barrocas como los trabajos de yeso del patio y unas balaustras de la terraza de “piperno” que dan al mar.

 

 

VILLA RIGHI - Via Enrico Pessina,45

En origen perteneció a la familia De Martinis y luego a Mara Durante, que en 1931 se casó con Evaristo Righi.

La villa tuvo distintos proprietarios y fue divida en distintos apartamentos. El palacio está en decadencia y sólo en el atrio, encontramos originales frescos de estilo pompeyano. En el atrio encontramos muchas estatuas, puestas en los nachos, y bancos de yeso.

Imitaron el estilo de las “sellae” romanas puestas a lo largo de dos murrallas perimetrales, solo una ha sobrevivido al pasar del tiempo.

Dos águilas imperiales se encuetran a lado de la puerta del patio que una vez asomaba al jardín.

 

 

VILLA SALVETELLA - Via Sant’Anna, 44

Fue construida en la mitad del siglo XVIII por los Barones de Ripa, la villa fue adquirida en 1764 por el barón Salvetella. La imponente fachada se divide en dos partes – la planta baja y la primera planta, donde hay amplios balcones que recuerdan el estilo neo-clásico que nos hacen pensar en la “Reggia di Caserta”. El techo más bajo ha sido ampliado a lo largo de los años por la vista panorámica, perfeccionada con falsos ladrillos rojos de yeso que siguen manteniendo capiteles jónicos sobre pilastros que evidencian un estilo neo-clásico. El noble blasón de familia esta situado en la puerta principal. La estructura de la terraza, en cambio, nos hace pensar en una villa barocca y el plan asimétrico está conforme con las casas rústicas que pertenecen a esta area.

Los frescos, puestos debajo del atrio a bóveda, son barrocos como la escalera situada a la izquierda de la entrada; hoy día sólo tenemos la primera parte de la escalinata. Dos columnas, hace tiempo decoradas con ornamentos de barro, forman los peldaños y la puerta hacia el jardín.

 

 

VILLA SINICROPI - Via Pittore, 100

Au XVIII siècle cette villa avait une vue frontale. Sa façade n’a guère des ragréments différents du dessin joli sur la porte principale avec une décoration Baroque qui se relie au bord du balcon supérieur. Sur la façade il y a une plaque commémorative en marbre dédiée à Enrico Pessina, un avocat pénaliste napolitaine, qui mourut au début du siècle dernier. La villa a un plan rectangulaire avec deux corps en terrasses secondaires, ensuite modifiés en vérandas qui entouraient la cour sur les deux côtés. Le grand espace de la rue se développe sur deux étages et il affiche deux terrasses panoramiques qui donnent sur le Vésuve et sur la mer. Dans l’atrium nous trouvons deux murs antiques et une grille qui conduit vers le jardin, où nous trouvons encore quelques statues.

 

 

VILLA TANUCCI - Via Alcide De Gasperi, 10

La villa formaba parte de la dote de la mujer del Marqués Bernardo Tanucci, hombre de origen toscana, muy hábil pero severo y autoritario que tuvo un papel importante en el gobierno de Carlo III y luego en aquel de Ferdinando IV.

Es posible que el sencillo palacio haya sido enriquecido y adornado por reliquias de la ruinas de Ercolano, donde el mismo Marqués fue empeñado personalmente. El palacio ha sido restaurado recientemente y presenta sencillas decoraciones. El atrio está puesto en conexión con el patio que tiene la forma de una sencilla “exedra”. En el techo del atrio siguen siendo visibles frescos. La lápida conmemorativa en la fachada principal recuerda el último famoso propietario Antenore Bozzoni.

 

 

VILLA TUFARELLI - Via Enrico Pessina, 69

El lugar donde está Villa Tufarelli aparteneció a la familia Bimonti en el siglo XIV , como nos dice padre Alagi. La villa fue la dimora veraniega cerca del lago Amoretti y no tenemos otras informaciones por lo que se refiere a eso. Lo que sabemos es que Pietro Avallone fue propietario desde 1781 y que en 1877 la propiedad pasó al barón Gennaro Tufarelli, un antepasado del actual propietario que tiene el mismo nombre.

El Palacio presenta el mismo plan de construcción de las otras villas, es decir, con forma de doble “L” que se encuentran en el atrio, de donde empieza una entrada amplia que se asoma al jardín que está detrás.

Bóvedas con forma de velas cubren los anchos espacios y crean ejes octagonales y terminan en arcos anchos rebajados, cuya estructura se integra con la maravillosa escalera principal.

Desde aquí se puede recorrer el primero tramo de escalera con balaustra de “piperno”.

La “exedra” final que está en el patio, cuya entrada está en el jardín, presenta bustos de marmol y una columna con forma de cruz entre las entradas. Antes el jardín estaba lleno de estatuas y fuentes hasta Portici, donde estaba la segunda entrada de la Villa a través de la cual los huéspedes llegaban al parque.

Las anchas terrazas, a lo largo de las dos alas del palacio, siempre a lo largo del jardin y con anchos balcones de donde es posible admirar el Vesubio,

representan los elementos arquitectónicos que nos permiten gozar del escenario que la naturaleza nos ofrece.

 

 

VILLA TUFARELLI - Via Tufarelli, 49

La propriedad hoy día pertenece al Conde Fabrizio Tufarelli.

La villa es una de las pocas que nunca ha sido subdividida. La casa solitaria estaba lejos del mar y de allí se veía el Vesubio y los campos. Fue erigida en las tierras cultivadas y se extendía hasta la antigua calle que llevaba al palacio real de Portici. Todas las villas que están en el área norte de San Giorgio habían sido edificadas allí por la tierra fértiles y las más antiguas pertenecen al tiempo del Palacio Real. Se utilizaban más para la meditación que para finalidad mundanas. En principio el palacio actual era una pequeña casa con una torre, construida por la familia Bolino en el siglo XVII, que entre muchas cosas, construyó también la Capilla de la Virgen del Carmine con una pequeña entrada cerca de la entrada principal de la propiedad. La Capilla, antigua y suntuosamente decorada, en su interno sigue teniendo en el altar principal un pintado de Solimene y en el altar lateral tienes dos pintados atribuidos a Spadaio y Giordano. La planta principal está decorada con el blasón de familia. La noble familia iba a la iglesia sin dejar la villa sino cruzando el pasillo del coro. La villa llegó a ser un castillo fortificado, cerrado por murallas altas reforzadas. 

 

 

VILLA ZAMPAGLIONE – Via Enrico Pessina, 32

La villa fue adquirida por la familia Riario Sforza y luego fu dada como dote a una componente de la familia que se casó con el Barón Lorenzo Zampaglione. La familia Zampaglione siguió utilizando la villa para las vacaciones. En un primer momento la villa ocupaba una area de 7000 mq, con frescos y decoraciones de la villa descritos. Muy original es la solución de las cuatro ventanas anchas que han transformado el salón en un jardín de inverno. Hoy día la villa no está en buenas condiciones, ejemplo de eso es el grande portón principal donde la caída del revoque ha puesto en evidencia casi toda la estructura de “piperno”. En la extremidad del jardín estaba el busto de “San Gennaro”, pero hoy día no se puede admirar por la edificación de un muro erigido por el fraccionamiento de la propiedad.