Hacia el sistema de las villas vesubianas
Han transcurrido venticinco años desde que
Massimo Troisi rodeaba su
primera película – “Ricomincio da tre ” – en San Giorgio a
Cremano. La escena empezaba en el atrio de Villa Vannucchi, en aquel tiempo
abandonado al degrado. Una imagen esta que nunca más volveremos a ver para
Villa Vannucchi, como para tantas otras
villas vesubianas, porque nuestra ciudad en estos años ha cambiado mucho y han
cambiado también los lugares y las personas, que se han dejado implicar en un
procedimento de nueva calificación que es lento pero en el mismo tiempo
radical.
Hace cinco años,
en el prólogo de la primera edición de este volumen, escribí que “para rendir
una ciudad acogedora es necesario dar a quien vive los lugares la posibilidad
de entrar y salir del propio pasado”. Hoy día eso es posible porque el proyecto
ya empezado de nueva calificación urbana no interesa solo las villas del siglo
XVIII, sino también las calles y las plazas, devolviendo dignidad y posibilidad
de vivir bien a aquellos lugares que hasta el comienzo del siglo pasado
rendieron famosa la área vesubiana
conocida como “tierra de las delicias”.
Hasta hace unos
años las moradas del siglo XVIII se confondían entre los otros palacios, hoy día, paseando por la calle de
la ciudad no solo nos damos cuenta de su presencia, sino gracias al programa de
recuperación y valorización”Memoria Viva”, se pueden apreciar las
características arquitectónicas. En los últimos años Villa Bruno, Palacio de
Nuestro
compromiso sigue en el “volver a funcionalizar” los antiguos edificios,
dandonos cuenta de lo que vive y pulsa en nuestro presente, realizando aquellos
recorridos de acceso a la historia común, capaces de acompañar al
ciudadanoespectador por el camino del progreso, y no por los caminos de la
melancónica rivisitación de lo que fue y que ya no es. Un bien cultural es guardado si es vivivdo: este es el desafío que nos espera
en los próximos años. Hacer vivir nuestras villas vesubianas y introducirlas en
la red de la oferta turística, para que lleguen a ser el principal sistema de
desarollo de la economía mundial.
A las personas que, con su trabajo, han realizado este opúsculo, doy las
gracias mías y de
Julio
2005
Ferdinando
Riccardi
Alcade
de San Giorgio a Cremano
Hos administradores de Ayuntamientos, como
el nuestro de S. Giorgio, marcados desde años por una congestiòn urbanistica,
de consumo de suelo con intervenciones descalificadas y pobres, tienen la tarea
de encontrar soluciones después de medio siglo de derroches, de escasa cultura,
de porquerías. Para una obra de este tipo hay que partir de la la historia, ya
que un equilibrio entre sociedad, naturaleza y ciudad ya no exisiste. Hay que
mirar a nuestro territorio, a nuestra ciudad, como a un conjunto que aún no
está comprometido; en el mismo tiempo tampoco podemos volver atrás en los años
y volver a hacer todo.
Para esta obra
de nueva calificación que no concerne solo las piedras, sino también los
hombres y la sociedad, hay que empezar desde los sitios con mayor posibilidades
de transformación, desde los lugares y edificios donde hay certidumbre que las
intervenciones tendrán éxito.
Las treinta
villas vesubianas de San Giorgio representan uno de los recursos principales
para esta acción de nueva calificación, empezando con aquellas de propiedad
pública: “Villa Bruno” y “Villa Vannucchi”.
Nosotros hemos
restaurado estas villas, restaurar sin utilizar habitaciones y jardines, sin pensar
en la manutención, significa abandonar otra vez los edificios. Hay que individuar actividades que se puedan desarrollar
en las villas que compatibles con su caracter histórico, sean capaz de producir
renta.
Pues siguiendo esta dirección se han individuado unas actividades que hay
que colocar en los ambientes restaurados, capaz de integrar el papel cultural
de la villas con intervenciones privadas para la gestión de las actividades. En particular en
Villa Bruno se ha decidido colocar un centro de cultura enogastronómica, un
museo vesubiano del vino, una libreria, aunque esta ya existía, un café
literario y una forasteria.
Para villa
Vannucchi, en cambio, se ha pensado en unas actividades destinadas a la
formación en el ámbito del espectáculo. Estas iniciativas, únicas en su género
para el gran valor cultural, constituirán, juntos a las actividades de la
adiacente Villa Bruno, un polo de la cultura vesubiana de gran importancia.
Pero antes de que las villas vivan en la economía de la ciudad contemporáneas,
hay que vivan en el corazón de los ciudadanos.
Difundir este patrimonio cultural nuestro en las escuelas, entre los
habitantes de Nápoles, a los turistas que transitan a lo largo del “ Miglio
D’Oro”, que van a Ercolano y Pompeya, que suben al Vesubio.
Si los
habitantes de San Giorgio sentirán como suyo este patrimonio, la acción de
nueva calificación de la ciudad empezará a moverse hacia la justa dirección.
Julio
2005
Luigi
Goffredi
Responsable
de la junta administrativa
encargado de valorizar las
casas de campo vesubianas
La villa vesubiana del siglo
XVIII representa el estilo arquitectónico que fue realizado bajo el reinado de
Carlo III de Borbón, considerado uno de los Reyes más inovadores del siglo.
En 1734, Carlo I llegó a ser rey de las
Dos Sicilias. Nápoles, después de dos siglos de vice-reinado, se hizo
independiente y eso fue un estíimulo para todos los intelectuales napoletanos
que juntos a los hombres de ciencia crearon las bases para el futuro desarrollo
del pensamiento filosófico y para todas las artes en general.
En ámbito arquitectónico el Rey dio un
fuerte impulso para la realización de palacios nobles y residencias, un ejemplo
entre muchos: El Palacio Real de Caserta.
Los arquitectos Fuga, San Felice, Vaccaro,
Gioffredo, y entre todos Vanvitelli, que fueron unos de los preferidos por el
rey desarrollaron el estilo barroco en Nápoles.
Entre las obras arquitectónicas destacan
El Palacio Real de Portici y
Estas residencias veraniegas, no lejos del
Vesubio, representan un puente para los siguientes trabajos de Fanzago”….el
estilo llamado “rocaille” encuentra
estas peculiaridades, no en la opulencia y en las decoraciones, sino en una
tendencia a rechazar las aún válidas formas arquitectónicas, representadas por
los órdenes geométricos con un efecto aún más libre de inspiración
naturalísticas.
Antes de describir
las villas Vesubianas de San Giorgio a Creamano, es importante hablar de dos
tipos de villas de que trataremos más adelante y que podemos dividir en villa agricola, donde la actividad
agricola es evidentes, y en las Villas de
Delicias o residencias veraniegas para la nobleza gracias a los anchos
espacios de que disponían.
A leer el mapo del
Duque de Noja distinguimos dos tipo de villas:
1) Villas
agricolas;
Están situadas en el
interno y utilizadas para la producción de comida que siempre la riqueza fertil
de la tierra ofrecía.
Entre estas villas encontramos Villa
Tufarelli, Villa Bonocore con
2) Villas de Delicias
La mayoría de las Villas Vesubianas
pertenecen a esta categoria, que casi sempre consiste en una radical
transformación del palacio que ya existía. Estas villas, generalmente
estructuras complejas, se desarrollan de forma ortoganal desde la puerta de
entrada hacia el atrio, el patio, los jardines y el parque acabando normalmente
en el esplendor, como Villa Bruno o con un “coffeaus”
como en el caso de Villa Sciroppi, con una puerta de entrada segundaria.
Gracias a esta
disposición, estas construcciones se asomaban sea a la calle que a las villas
más cercanas y según la disposición adquirían las características de Palacio y
de Villa.
El cuerpo principal
de las Villas daba directamente a la calle, pero la entrada principal estaba
adornada con muchos balcones y ventanas ricos de estucos y decoraciones finas.
En origen el cuerpo
principal de la villa tenía máximo dos niveles con dos alas alrededor del
jardín.
En cualquier caso la
estructura presenta una forma elíptica que se desarrolla a través de los ejes
transversales en contraste con los ejes longitudinales, cuyas perspectivas dan
la idea de distintos espacios abiertos. La escalinata de la planta baja está
situada en un pasaje con forma de arco en corrispondencia de una terazza descubierta
en la primera planta.
El patio, de tamaños pequeños y de típico
estilo barroco, termina en una “exedra” en
los ambos lados del jardín, dejando de todas formas un lado abierto por una
reja adornada y cincelada.
VILLA BRUNO - Via Cavalli di
Bronzo, 20
Peculiaridad de esta
villa son los dos bajorrelieves en bronce postizo que representan dos cabezas
equinas puestas en pie derechos a los dos lados de la entrada prinicipal.
Estos elementos se
han puesto como testimonio de la fusión que hubo en la fundicion adjunta a la
villa, de las dos monumentales estatuas ecuestres ubicadas en Plaza Plebiscito
en Nápoles que representan Carlo III y Ferdinando IV de Borbón.
Desde el portal de
entrada se ve el portón que enmarca, en una perspectiva profunda, el nicho
puesto al final de la finca.
Este efecto escénico ha sido posible
gracias a la coincidencia del eje principal de la instalación arquitectónica
con aquella prospecta que empieza con el atrio y el sucesivo vestíbulo de
pasaje y que termina con el nicho barroco final. El vial lleno de luz del
parque que resalta detrás del atrio estaba amueblado, con sillones de piedras
puestos a los dos lados que se alternan con bases de estatuas y jarrones, para
doscientos metros y más.
En el interior del jardín habían un
invernadero de hierro y vidro y una exedra semicircular con estatuas. Esta
última hoy ha sido remplazada por una arena puesta al exterior donde se hacen
muchas distintas manifestaciones patrocinadas por el Ayuntamiento.
Siguen exisistiendo, puestas en la
naturaleza, algunas de las estatuas que hace tiempo cubrían el parque y que
pertenecen a la forma de la villa en el siglo XVIII, mientras el busto que representa Jupiter está
puesto en un pedestal en el vestíbulo.
En el patio que da a calle Cavalli de
Bronzo, hace tiempo resaltaban dos acebos seculares que formaban una barrera
ideal de arboles. Hoy, resaltan los árboles de fuste alto que por el verano,
con el color morado de las flores, forma un contraste delicado con la fachada
amarilla clara hace poco restaurada, dando una idea de los efectos
escenográficos que se conseguían en el interior de estas estructuras también
por la sabia exploracón de esencias de arboles, tal vez exóticos.
La villa, aunque en el plan tenga la misma
impostación del siglo XVIII, tiene un aspecto sustancialmente neoclásico,
mientras la distribución de los volúmenes ha sido cambiada por ampliaciones
sucesivas.
La fachada posterior, aunque muy sencilla,
guarda el amplio arco rebajado, característico del barroco y el correspondiente
balcon principal desprovisto de las ornamentaciones que lo unían a la abertura
de abajo.
El balconaje sinuoso, como los amplios
miradores, recuerdan la voluntad de gozar de las bellezas naturales que el
escenario del Vesubio ofrecía, característica importante de estas nobles
casitas de campo veraniegas. El timpano final curvo enmarca un nicho elíptico
en el que resalta una estatua de barro de San Gennaro bendiciendo.
En el interior de la villa la planta noble
guarda, por suerte, decoraciones del siglo XIX y frescos que representan
paisajes, costumbres de estas moradas, ya que se intentaba representar el
ambiente externo también en los salones. Además hoy día aquí se siguen
apreciando las puertas rococó.
De todas formas el elemento que hace de
esta villa un caso único respecto al escenario típico de las villas vesubianas,
es la presencia de la fundición.
Francesco Righetti, romano, era, de echo,
el fundidor predilecto por Canova a quien en origen fueron comisionadas por
Napoleone dos estatuas para la sistemación de lo que tenía que ser un foro de
Bonaparte (bonapartiano).
Los conocidos acontecimientos históricos
que implicaron Nápoles en los años entre el siglo XVIII y el siglo XIX,
hicieron de manera que Canova volviera a Nápoles muchas veces para completar
las estatuas ecuestres que al final realizó Ferdinando VII y que en 1829 fueron
puestas en
Muy interesante es el esquema distributivo
de la fundición y de los locales sucesivos, puestos al final de la propiedad,
al esquina con la actual calle Giuseppe Guerra y hoy visibles en forma de
ruinas.
El cuerpo principal,hoy desprovisto de
cobertura, es de planta rectangular con el el techo sostenido por cinco arcos a
todo sexto, en cuyo interior ha sido realizado, entre muchas cosas, un pozo
para contener la obra monumental.
No hay que olvidar la pericia artisanal de
Righetti que, a través de una técnica inovadora que se basaba en el principio
de los vasos comunicantes, consiguió fundir la primera estatua realizada en
1819, en solo cinco minutos.
La razón por la que Righetti, en 1816,
eligió la ciudad de San Giorgio para edificar la fundición, sucesivamente
transformada por la familia Bruno en vidriera, fue la actividad de colaboración
con el Marqués Cerio quien, gran admirador de Canova, intercedió de manera
favorable dando la posibilidad a Righetti de instalar la estructura, a pesar de
las fuertes protestas de los otros nobles que vivían allí cerca.
Todo eso explica la anomalía que
representa, en el escenario del Vesubio, esta emergencia arquitectónica que es
también de gran interés para la arqueologia industrial.
Las villas de San Giorgio a Cremano forman
a lo largo de las antiguas callecitas una cortina continua, detrás de esa se
esconde una rica articolación de los espacios destinados a la naturaleza, donde
el jardín sigue el estilo de los ambientes según los gustos y el deseo del
proprietario. Dejando el verdadero centro y alcanzada la plaza Massimo Troisi
se baja por la “calle que lleva a la montaña”, y se encuentra
VILLA VANNUCCHI - Corso Roma,
43/47
A lo largo de la antigua calle Teglie en
1755, Giacomo d’Aquino de Caramanico adquirió por los descendientes de Giovanni
Battista Imparato, dos complejos de construcciones, un “edificio y una casita
de campo a la romana” y una masería de catorce moyos en parte en forma de
bosque.
La morada es una de las más imponentes de
la zona vesubiana, como enseña el programa figurativo, según el proyecto del
arquitecto Antonio Donnamaria, del amplio prospecto a la calle donde, un
subseguirse de pilastres corintios se alterna a un doble orden de balcones, con
espesas barandillas de hierro batido, sobrepasados por tímpanos curvos en las ventanas
en la planta noble y desprovistos de ornamentación en la planta superior; la
fachada posterior, que se abre hacia el panorama circundante se articula en una
serie de arcadas, soportales, pórticos en el jardín a la italiana, proyectado
en 1783 por el arquitecto Pompeo Schiantarelli y caracterizado, como se nota en
el plan de Carafa, por una vial, que desde un escenario con forma de exedra,al
fondo del patio, llegaba a una fuente con cuatro tinas laterales dispuestas de
manera simétrica en diagonal, origen de catorce viales dispuestos radialmente
que llegaban hasta el limite de la propriedad todo dispuesto según la visual
prospéctica del panorama.
La “ Villas y delicias de la familia
d’Aquino llamada Caramanico”, tuvo su gran esplendor en el siglo XIX, durante
el reinado de Joaquín Murat, por las maravillosas fiestas que el principe
Tommaso d’Aquino y su mujer Teresa Lembo, sobrina de Murat, ofrecía a los
huéspedes, y se quedan memorables las fiestas “Cuando Joaquín venía aquí,
claramente no podía venir sólo pero el número de aquellos que lo acompañaban
era tan grande que podía ser comparado a un pueblo…Durante el tiempo de
aquellas velas habían tantos helados y refrescos que verdaderamente todo era
una gran fiesta.
En la segunda mitad del siglo XIX la villa
fue adquirida por el conde Lorenzo Van den Henvel y en 1912 pasó a la familia
Vannucchi.
La villa tiene un frontespicio tan amplio
que es imposible admirarlo con una única mirada y la pequeña callecita no deja
entrever el espacio más sugestivo de la fábrica que está puesta detrás, donde
los cuerpos laterales esconden una galería larga sobrepuesta y toda la
arquitectura se estudia en función del paisaje y de la disposición degradante
del terreno.
El maravilloso jardín que está detrás,
solo por extensión inferior al bosque real de Portici, hoy día sigue guardando
algunos magníficos ejemplares de árboles de alcanfor y pinos y aún acebos,
palmas, magnolias, dátiles, cedros, mimosas, albaricoques.
La capilla dedicada a
VILLA
BONOCORE -
Via Alessandro Manzoni, 41
La propiedad perteneció antes a la familia
Rano y luego a la familia Bonocore que hoy día está en decadencia.
La villa era una grande construcción
rectangular de piedras de tufo y hoy es casi inaccesible y abandunada, ya que
está puesta más internamente respeto a la calle principal.
La villa no pertenece a
Las dos terrazas en la extremidad no
tienen un aspecto ligero ya que están puestas demasiado arriba. El plan
original presenta la entrada de la villa del lado del Alveo San Michele una
especie de sendero contiguo. Desde el exterior aún se puede admirar una “exedra” donde estaba situada la puerta
de entrada de la cercana propiedad y de
VILLA BORRELI - Via Bruno
Buozzi, 27
La villa tiene el nombre del proprietario,
Antonio Borrelli, que la adquirió en el 1877, como nos dice Gleijeses.
Este palacio presenta una fachada de
estilo barroco.
Las dos ventanas tienen una estructura
barroca con una decoración a forma de aspiral mientras los balcones siguen
teniendo las rejas originales y graciosas de hierro forjado.
Después de la entrada encontramos un atrio
bonito del siglo XVIII con frisos de yeso.
El atrio aparece más ancho al llegar a las
escaleras situadas a la izquierda de la entrada.
Una de las entradas está formada por tres
contrafuertes a través de los cuales se llega a un patio interno y a través de
éste, en correspondencia de la primera planta, llegamos a una terraza
panorámica.
A lado opuesto, a la extremidad del
patio,hay una terraza sostenida por tres arcos, que separan el Palacio de una
parte del jardín y hacen de manera que el patio tenga un elegante aspecto
simétrico.
Además hay decoraciones de gran calidad
que siguen siendo visibles como una ancha mascara del siglo XVIII situada en la
entrada de la escalera y unas decoraciones en las bóveda.
VILLA CARACCIOLO DI FORINO - Via Enrico
Pessina, 34
No hay huellas del plan original de
construcciones de este Palacio, que el descendiente de la familia Caracciolo di
Torino, donó al Instituto de geriatría y que hoy pertenece a las Pobres
Hermanas de
VILLA CARAFA PERCUOCO - Via Bruno
Buozzi, 23
La villa perteneció a Don Pietro Maria
Firrao, propietario del maravilloso palacio Firrao Bisognano en Instanbul. El
palacio tuvo el nombre del último propietario: la familia Carafa Percuoco. El
palacio hoy tiene un aspecto neo-clásico, pero el paln da una idea de grandeza.
Además la villa es la única que se desarrolla simetricamente en ambos lados de
la calle. En efecto en frente al palacio hay una ”exedra” que se adentra en un parque muy grande.
VILLA CARSANA - Via Enrico
Pessina, 2
El palacio fue cosntruido por la famiglia
Caracciolo di Lavello y engrandecido por la familia Caracciolo de Avellino que
desarrolló la que hoy es la estructura actual.
La construcción está situada entre “ Largo
dell’Arso” y Calle Pessina.
La villa se desarrolla alrededor de dos
patios, el primero de estos lleva a la entrada principal situado hacia el lado
más amplio de la calle.
En el lugar donde la calle se hace más estrecha
está la “ Cappella dell’Addolorata” que ha sido guardada con su sacristia. La
villa que perteneció a la antigua familia Caracciolo, alrededor del siglo XIX,
pasó a la familia “Medici”, Principe Ottajano, y en 1899 al Duque Nicola di
Sangro.
Hoy no hay
comprobaciones de los grandes salones y del elíptico comedor, de la ancha
terraza y de los dos pabellones semioctogonales.
El patio ha sido modificado e ya no
exsiste el ancho vestíbulo.
En el centro del jardín había un largo
vial llamado “caffeaus” que llevaba
al pabellón. En los documentos hereditarios de 1899,
el jardíin se describía como un recorrido para cavallos con muchas matas de
moras selváaticas, rosaledas y otras plantas ornamentales.
VILLA CERBONE - Via Enrico
Pessina, 24
La villa perteneció a la familia Cariati y
fue restaurada en la primera mitad del siglo XX. A pesar de la restauración el
estilo de la estructura quedó original: los vestíbulos guías hacia el amplio
atrio elíptico de donde se devanan dos escalinatas simetricas. Las escalinatas
llevan al segundo atrio de la planta superior, muy parecida a la planta
inferior, y a través de tres puertas se entra en las habitaciones privadas.
Las murallas
perimetrales son elípticas como las escaleras. Las murallas curvas siguen
teniendo algo de estilo Barroco y reproducen los movimientos de las escalinatas
internas; en el centro del techo del atrio hay un grande fresco del siglo XIX. Nada se queda
del jardín lleno de estatuas, bustos y bancos.
VILLA COSENZA - Via Cavalli di
Bronzo, 51
La propriedad fue de la famiglia
Vannucchi, ahora pertenece a la famiglia Cosenza. En el siglo XIX fue
completamente restaurada y nada quedó de su aspecto original, menos que los
arcos y las columnas del atrio. Las decoraciones
siguen manteniendose bien. Hy que destacar los vidros y los balcones que
adornan los arcos del patio interno.
VILLA F. GALANTE - Via Bruno
Buozzi, 17
La villa mantiene el estilo del siglo
XVIII. En la calle aun hay las maravillosas obras del periodo Barroco. Los
balcones de hierro forjado a veces reflejan el estilo de Vaccarini. Las
escalinatas son mantenidas por arcos puestos en un lado del atrio. En la
entrada, encontramos una “exedra” donde
estaba situada una estatua de San Gennaro. Detrás de la villa, hay dos puequeñas torres, unos retoques y bajo de la
cruz está la imagen de un Santo que ayudó a la familia durante la guerra y dos
pequeñas ampollas.
VILLA G.A. GALANTE - Via Enrico
Pessina, 56
La villa perteneció a Michele Lofrano y
luego pasó a la familia Galante que la restauró durante el siglo pasado. La
vista al patio de la terraza sigue mantenendo la estructura del siglo XVIII y
hay anchas escalinatas de “piperno” que
se cruzan con bóvedas que tienen forma de arco.
Gran importancia tiene la decoración de
vidro en el aquitrabe de la entrada. La estructura se desarrolla alrededor de
dos patios. La entrada principal lleva a la real villa, que era una de las más
anchas con una grande entrada y un amplio jardín.
VILLA GIARRUSSO - Via Bruno
Buozzi, 35
El palacio está en un antiguo patio
cerrado en todos los lados. Cerca de la puerta principal, que es el mejor lugar
de obsevación, se nota una interesante decoración de madera y dos anchos ovales
Barrocos. El palacio está compuesto por dos plantas y tiene originales ventanas
decoradas.
VILLA GIULIA - Via Cavalli di
Bronzo, 16
Tenemos pocas
informaciones de esta villa. Gleijeses dice que también esta perteneció a la
familia Vannucchi. Tiene forma de “L” y en el interno también hay una preciosa
escalera. El jardín es maravilloso y en el centro hay un parral en cuya cima
hay una estatua del siglo XIX.
VILLA LEONE - Via Enrico
Pessina, 18
La villa fue de propriedad de la familia
Boerio que era también una noble familia de Nápoles y vivía en el omónimo
palacio en calle Toledo. La villa es muy elegante y tiene una imponente torre
que es un maravilloso belveder. Más tarde
Desde 1913 pertenece a la familia Leone.
La fachada neo-clásica restaurada se
compone de dos niveles: la planta baja es de fresno rústico y la planta
superior que tiene dos balcones, un balcón más grande en la primera planta y
uno más pequeño en la segunda.
En la primera planta hay balcones
redondos, probablemente pertenecen a la estructura original. Las habitaciones
de la primera planta tienen una terazza panorámica y un salón muy grande con
doble vista. Los tres arcos anchos, que mantienen la
terraza, están intervalados por columnas hechas de ladrillos rojos. Al fondo del
patio hay una estructura simétrica y más allá hay una terraza cerrada por una
puerta ornada que divide el jardín de la villa. La villa tiene un aspecto
monumental aunque fue modernizada en el siglo XIX.
VILLA LIGNOLA - Via G.A
Galante, 85
Esta villa fue construida en 1742,
probablemente por Pietro Lignola, un noble profesor de arte que fue elegido
Presidente del Santo Concilio Real. La villa presenta dos patios y pertenece al
género de la villa agrícola, situadas en el norte de San Giorgio a Cremano. La
estructura es poliédrica y está perfeccionada. El largo prospecto presenta un
movimento sencillo creado por un muro de pilastros con decoraciones Rococo, que
hoy dia siguen siendo visibles en unos balcones.
Las dos entradas estan en la extremidad
del Palacio y cerca del cuerpo central. La perspectiva converge en el primer
balcon central enmarcados por dos pilastros y se extende hasta el final del
palacio. Destacan las decoraciones de madera del portón que siguen siendo
presentes. Desde la entrada izquierda es posible entrar al patio principal
donde encontramos una escalinata al aire libre
VILLA MARIA - Via Bruno
Buozzi 37
La entrada del palacio está situada en la
estrecha curva entre Calle Pessina y Calle B. Buozzi, precisamente hacia el
final de Calle Pesssina y Largo dell’Arso. La decoración del marco de la puerta
es interesante porque termina en la estructura superior del balcón, siguiendo
así las inflexiones barrocas.
El atrio decorado con estrellas de yeso,
da hacia el jardín donde encontramos un templio, probablemente dedicado al
Santo Patrón.
VILLA MARULLI - Viale Bernabò,
22
La villa fue donada al pintor Luca
Giordano en 1664. Luca Giordano pasaba una temporada en esta villa, cuya
entrada estaba situada hacia el final de Calle Bernabó.
En la última parte de
la calle, entre las vides lozanas, aún hoy es posible encontrar unos elementos
de piedra “laávica”., que decoraban
el pequeño muro, hoy totalmente destruido.
Mirando hacia el
panorama, hay dos palmeras altas de grande efecto escenográfico, detrás de las
cuales es posible tomar la doble nivelación del terreno.
Los pocos vestigios
de frescos en la antigua villa se encuentran a lo largo de las escaleras y
representan
En la entrada de la propriedad en la
pequeña plaza del Pittore, Girdano hizo construir para los nobles una capilla pequeña
dedicada a
VILLA MARULLIER - Via Enrico
Pessina, 5
Villa Marulli es colindante con Villa
Astarita, cuya entrada está en el interno del territorio de Portici. La
propriedad perteneció a Emilio Marullier y desde
También encontramos una sencilla
decoración Rococó en el gancho de la llave principal. La noble Capilla está
situada a lo largo del vial, cerca del cuerpo principal de la construcción.
Como corona del palacio hay trabajos neogóticos, pero la altura de la
estructura nos dice que fueron adaptados a apartamentos modernos desde hace un
siglo.
VILLA MENALE - Via Enrico
Pessina, 57
Las pocas huellas de la villa Barroca
pertenecen a una restructuración del siglo XIX, que eliminó el jardín y la “exedra” en el patio.
VILLA OLIMPIA - Via Enrico
Pessina, 73
En el interno del palacio actual aún
podemos encontar vestigios de la antigua villa del siglo XVIII. Es un palacio
de piedra con un balcón que se asoma al jardín En el lugar donde hoy sigue
siendo visibile un medallón de barro que representa la imagen de San Gennaro,
tenía que exisistir una terraza.
VILLA PIGNATELLI DI
MONTECALVO -
Largo arso, 1
La princesa Emanuela Caracciolo
Pignatelli, duquesa de Montecalvo, construyó el palacio y donó a la ciudad la
estatua del patrón San Giorgio con la iglesia de Santa Maria del Principio.
Cuando murió, el palacio pasó a Emiddio
Mele. Cuando la villa volvió de propiedad de la familia Pignatelli, la
propriedad fue dividida entre los hermanos Carlo y Paolo al final del siglo
XIX. Paolo, que era el más joven, tuvo la pequeña Capilla y el otro los
palacios de los cuales restauró la parte rústica de la villa que era costumbre
alquilar. La villa es una de la más grandes y fue proyectada por San Felice,
cuyos trabajos en forma de diamante podemos ver en la parte baja del palacio, muy
parecido a Palacio Serra de Cassano.
La parte baja del palacio presenta dos
filas de balcones situadas entre pilastros muy grandes. En el centro, encima de
la puerta de entrada, hay un balcón monumental con elegantes decoraciones. Esta
arquitectura efectivamente refleja el estilo barroco y dona ligereza a las
estables murallas. El atrio es un amplio espacio octagonal. Cerca de las
murallas segundarias hay cuatro balcones y debajo de los mismos hay bancos de “piperno”.En el patio hay dos
escalinatas y a través de estas se llega a una terraza panorámica de la primera
planta donde hay un salón Elíptico grande y céntrico. Cerca de la misma villa
aún exisiste el
oratorio particular dedicado a
VILLA PIZZICATO - Via Pittore,
70
Este palacio está en decadencia a causa de
las modernas restauraciones sufridas por el palacio. Pertenecen al siglo XVIII
dos antiguas murallas de “piperno”,
de las cuales aún tenemos una sección de una “exedra” que lleva al jardíin, donde se han construido apartamentos
modernos.
Siguen existiendo unas decoraciones
barrocas como los trabajos de yeso del patio y unas balaustras de la terraza de
“piperno” que dan al mar.
VILLA RIGHI - Via Enrico
Pessina,45
En origen perteneció a la familia De
Martinis y luego a Mara Durante, que en 1931 se casó con Evaristo Righi.
La villa tuvo distintos proprietarios y
fue divida en distintos apartamentos. El palacio está en decadencia y sólo en
el atrio, encontramos originales frescos de estilo pompeyano. En el atrio encontramos muchas estatuas, puestas en los
nachos, y bancos de yeso.
Imitaron el estilo de las “sellae” romanas
puestas a lo largo de dos murrallas perimetrales, solo una ha sobrevivido al
pasar del tiempo.
Dos águilas imperiales se encuetran a lado
de la puerta del patio que una vez asomaba al jardín.
VILLA SALVETELLA - Via Sant’Anna,
44
Fue construida en la mitad del siglo XVIII
por los Barones de Ripa, la villa fue adquirida en 1764 por el barón
Salvetella. La imponente fachada se divide en dos partes – la planta baja y la
primera planta, donde hay amplios balcones que recuerdan el estilo neo-clásico
que nos hacen pensar en la “Reggia di Caserta”. El techo más bajo ha sido
ampliado a lo largo de los años por la vista panorámica, perfeccionada con falsos
ladrillos rojos de yeso que siguen manteniendo capiteles jónicos sobre
pilastros que evidencian un estilo neo-clásico. El noble blasón de familia esta
situado en la puerta principal. La estructura de la terraza, en cambio, nos
hace pensar en una villa barocca y el plan asimétrico está conforme con las
casas rústicas que pertenecen a esta area.
Los frescos, puestos debajo del atrio a
bóveda, son barrocos como la escalera situada a la izquierda de la entrada; hoy
día sólo tenemos la primera parte de la escalinata. Dos columnas, hace tiempo
decoradas con ornamentos de barro, forman los peldaños y la puerta hacia el
jardín.
VILLA
SINICROPI - Via Pittore,
100
Au XVIII siècle cette
villa avait une vue frontale. Sa façade n’a guère des ragréments différents du
dessin joli sur la porte principale avec une décoration Baroque qui se relie au
bord du balcon supérieur. Sur la façade il y a une plaque commémorative en
marbre dédiée à Enrico Pessina, un avocat pénaliste napolitaine, qui mourut au
début du siècle dernier. La villa a un plan rectangulaire avec deux corps en
terrasses secondaires, ensuite modifiés en vérandas qui entouraient la cour sur
les deux côtés. Le grand espace de la rue se développe sur deux étages et il
affiche deux terrasses panoramiques qui donnent sur le Vésuve et sur la mer.
Dans l’atrium nous trouvons deux murs antiques et une grille qui conduit vers
le jardin, où nous trouvons encore quelques statues.
VILLA
TANUCCI - Via Alcide De
Gasperi, 10
La villa formaba parte de la dote de la
mujer del Marqués Bernardo Tanucci, hombre de origen toscana, muy hábil pero
severo y autoritario que tuvo un papel importante en el gobierno de Carlo III y
luego en aquel de Ferdinando IV.
Es posible que el sencillo palacio haya
sido enriquecido y adornado por reliquias de la ruinas de Ercolano, donde el
mismo Marqués fue empeñado personalmente. El palacio ha sido restaurado
recientemente y presenta sencillas decoraciones. El atrio está puesto en
conexión con el patio que tiene la forma de una sencilla “exedra”. En el techo del atrio siguen siendo visibles frescos. La
lápida conmemorativa en la fachada principal recuerda el último famoso
propietario Antenore Bozzoni.
VILLA TUFARELLI - Via Enrico Pessina, 69
El lugar donde está Villa Tufarelli
aparteneció a la familia Bimonti en el siglo XIV , como nos dice padre Alagi.
La villa fue la dimora veraniega cerca del lago Amoretti y no tenemos otras
informaciones por lo que se refiere a eso. Lo que sabemos es que Pietro
Avallone fue propietario desde 1781 y que en 1877 la propiedad pasó al barón
Gennaro Tufarelli, un antepasado del actual propietario que tiene el mismo
nombre.
El Palacio presenta el mismo plan de
construcción de las otras villas, es decir, con forma de doble “L” que se
encuentran en el atrio, de donde empieza una entrada amplia que se asoma al
jardín que está detrás.
Bóvedas con forma de
velas cubren los anchos espacios y crean ejes octagonales y terminan en arcos
anchos rebajados, cuya estructura se integra con la maravillosa escalera
principal.
Desde aquí se puede recorrer el primero
tramo de escalera con balaustra de “piperno”.
La “exedra”
final que está en el patio, cuya entrada está en el jardín, presenta bustos
de marmol y una columna con forma de cruz entre las entradas. Antes el jardín estaba
lleno de estatuas y fuentes hasta Portici, donde estaba la segunda entrada de
Las anchas terrazas, a lo largo de las dos
alas del palacio, siempre a lo largo del jardin y con anchos balcones de donde
es posible admirar el Vesubio,
representan los
elementos arquitectónicos que nos permiten gozar del escenario que la
naturaleza nos ofrece.
VILLA TUFARELLI - Via Tufarelli,
49
La propriedad hoy día pertenece al Conde
Fabrizio Tufarelli.
La villa es una de las pocas que nunca ha
sido subdividida. La casa solitaria estaba lejos del mar y de allí se veía el
Vesubio y los campos. Fue erigida en las tierras cultivadas y se extendía hasta
la antigua calle que llevaba al palacio real de Portici. Todas las villas que
están en el área norte de San Giorgio habían sido edificadas allí por la tierra
fértiles y las más antiguas pertenecen al tiempo del Palacio Real. Se
utilizaban más para la meditación que para finalidad mundanas. En principio el
palacio actual era una pequeña casa con una torre, construida por la familia
Bolino en el siglo XVII, que entre muchas cosas, construyó también
VILLA ZAMPAGLIONE – Via Enrico
Pessina, 32
La villa fue adquirida por la familia
Riario Sforza y luego fu dada como dote a una componente de la familia que se
casó con el Barón Lorenzo Zampaglione. La familia Zampaglione siguió utilizando
la villa para las vacaciones. En un primer momento la villa ocupaba una area de
7000 mq, con frescos y decoraciones de la villa descritos. Muy original es la
solución de las cuatro ventanas anchas que han transformado el salón en un
jardín de inverno. Hoy día la villa no está en buenas condiciones, ejemplo de
eso es el grande portón principal donde la caída del revoque ha puesto en
evidencia casi toda la estructura de “piperno”.
En la extremidad del jardín estaba el busto de “San Gennaro”, pero hoy día
no se puede admirar por la edificación de un muro erigido por el
fraccionamiento de la propiedad.